Rondando los 30, a todas las mujeres nos empiezan a preocupar ciertas cosas, entre ellas, las arrugas: esas finas líneas que aparecen en el rostro como consecuencia del proceso de envejecimiento tanto fisiológico como inducido. Esto ocurre porque con el paso de los años, la división celular se hace más lenta, provocando que la red de elastina, las fibras de colágeno y el grado de humedad que mantienen el tono de la piel, disminuyan en calidad y cantidad, lo que hace que el tejido se afloje dando lugar a depresiones en la superficie.
En función de diversos aspectos, como su profundidad, el orden de aparición o el origen, las arrugas pueden ser: gravitacionales, dinámicas o de origen mixto.
1. La edad: con el paso del tiempo la piel se deshidrata y los tejidos profundos pierden tonicidad. Evitar situaciones estrenaste, incluir en tu dieta frutas y verduras y beber más de dos litros de agua al día puede prevenir su aparición.
2. Problemas emocionales: la ansiedad, el insomnio, problemas personales, exceso de bebida, el tabaquismo, son factores que causan estragos en la piel. Cuando las personas son felices la salud de su rostro mejora. Busca actividades y relaciones personales que te motiven y te despejen, que te hagan sentir útil. Debes aprender a controlar tus emociones.
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