La menopausia es un fenómeno común a todas las mujeres del mundo. La palabra menopausia tiene su origen en la palabra griega mens, que significa "mensualmente", y pausi, que significa "cese", por lo que se define como el cese permanente de la menstruación.

Este estado suele iniciarse en las mujeres en torno a los cuarenta y cinco años, aunque también depende de cada mujer. No se produce de forma repentina, sino que se trata de un cambio progresivo.

La menopausia consiste en que los ovarios de la mujer dejan de fabricar las hormonas de la reproducción. Sus síntomas más comunes son: periodos menstruales irregulares, sofocos, retención de líquidos, dolores de cabeza, palpitaciones y sudores, mareos y vértigos, insomnio y alteraciones del sueño, dolor durante el coito y sequedad vaginal, cambios emocionales y depresiones transitorias, osteoporosis, entre otros.

Hoy nos centraremos en los sofocos que sufren las mujeres durante la menopausia. Se manifiestan como ataques de calor corporal, más concretamente en la cara, pecho y cuello. Así mismo, también se manifiestan durante la noche como sudores nocturnos, produciendo insomnio en muchas ocasiones. 

La razón de estos sofocos está en la disminución de estrógenos y progesterona que causa una mala regulación de la temperatura corporal de la mujer. Como consecuencia, se produce un aumento del riego sanguíneo en las zonas que hemos mencionado antes: cara, pecho y cuello, provocando estos sofocos o ataques de calor. 

Algunos consejos para calmar estos sofocos son:

  • Evitar el calor o los cambios bruscos de temperatura
  • Hidratarse, beber agua fría
  • Utilizar técnicas de relajación
  • Utilizar ropa fresca