La siesta es una costumbre mediterránea que consiste en descansar algunos minutos después de comer, entablando un corto sueño con el propósito de reunir energías para el resto de la jornada. Esta tradición que muchos añoran realizar y otros pueden disfrutar, puede ser perjudicial para nuestra salud si no la realizamos correctamente.

Uno de los factores decisivos para realizar una buena siesta son los alimentos que acabamos de ingerir durante la comida. Porque la siesta puede ser muy buena para la memoria y concentración pero no tanto para el proceso digestivo.

Algunos médicos dicen que la siesta provoca ardor de estómago, por lo que no se debe iniciar inmediatamente después de comer, sino dejar un margen dependiendo de la comida que hayas ingerido, entre una y dos horas es el tiempo más recomendable. 

Es aconsejable no alargar la siesta más de 20 minutos, realizarla reclinado y no hacerla más allá de las seis y media de la tarde. En ningún caso debes tener ruido o sonidos de fondo ya que eso te distrae y necesitas que el cuerpo se centre en captar oxígeno para la digestión. 

Los alimentos que más dificultan la digestión y producen más sueño son los que debes evitar si quieres realizar una buena siesta. Los hidratos, fritos y rebozados son de lenta digestión obligando al hígado a esforzarse más de lo normal por lo que es conveniente evitarlos. Las salsas, alimentos picantes y cítricos provocan ardor de estómago y malestar. Por último los alimentos ricos en fibra, que aunque son buenos para la digestión provocan una sensación de saciedad que hinchan el estómago.

Una mala siesta puede provocar dolores de cabeza, alteraciones del sueño, ardor de estómago… por lo que debes comenzar a prestar atención a los consejos anteriormente indicados si quieres recuperar energías durante la siesta. Recuerda que las claves de una buena siesta son controlar los tiempos y los alimentos ingeridos.