Con metabolismo nos referimos al proceso que realiza el cuerpo para producir energía con los alimentos que consumimos. Esta energía la gastamos durante el día, es por eso que es necesaria una buena alimentación para poder aguantar los niveles de actividad física y mental que ejerzamos.  Pero esta energía no se refiere solo a las calorías, también se refiere a la forma en la que cada célula de tu cuerpo utiliza esa energía, aspecto muy importante para las funciones básicas del cuerpo humano: la función cerebral, la digestiva, la hepática, la tiroidea, etc. Si tus células no están usando de manera eficiente la energía, tus funciones corporales no estarán operando correctamente.

Para mejorar y acelerar nuestro metabolismo, hay varias prácticas que pueden ser útiles. Por ejemplo, el estrés es un factor que puede ralentizar el metabolismo. Puede tratarse de estrés físico, emocional, por falta de sueño o por malos hábitos alimenticios. Evitar estos niveles elevados de estrés en nuestro día a día es una forma de regular nuestro metabolismo.

Hacer ejercicio de forma regular es otra forma de acelerar el metabolismo. Sin embargo, pasarse de la raya ejercitándose puede jugarte una mala pasada, ya que hace que el cuerpo necesite obtener energía de las reservas de proteína, lo que libera hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina.

Algo tan sencillo como beber un vaso de agua fría por la mañana puede ayudarnos a acelerar nuestro metabolismo. A estas horas, nuestro cuerpo ha estado muchas horas sin recibir alimentos. Si bebemos un vaso de agua al despertarnos activaremos nuestro cuerpo para que comience cuanto antes a quemar calorías, y a la vez depurará nuestro organismo de toxinas. Además, si el agua está fría, potenciará el aceleramiento del metabolismo, obligando a nuestro organismo a regular la temperatura del agua, por lo que quemaremos más calorías durante ese proceso.

Otro aspecto crucial es dormir adecuadamente, es decir, entre 7 y 8 horas mínimas diarias, en un lugar sin ruidos, ni luz, etc. Dormir mal eleva los niveles de estrés, afectando negativamente a los niveles de cortisol.

Aliméntate bien, de forma sana, saludable y en cantidades correctas. Para regular el metabolismo lo más útil es comer en cantidades pequeñas pero con frecuencia (cada 2 o 3 horas). Además, también debes tener cuidado con tu intestino. Si no tienes un sistema gastrointestinal funcionando correctamente, jamás podrás tener un buen metabolismo.

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