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Saber elegir la base de maquillaje que más te favorezca es una tarea complicada y que pocas mujeres saben hacer.

Para acertar con el color, te recomendamos que pongas varias muestras de distinto tono en la parte inferior de la mejilla y encima del mentón. Debes elegir la que más se asemeje a la piel del cuello.

Para acertar con la textura es un poco más complejo:

-       Emoliente: son ideales para las pieles secas.

-       Fluida: es la que más se utiliza, ya que ofrece un resultado muy natural, pero no es la fórmula que más cubre las imperfecciones.

-       Crema: es la más fácil de aplicar y se puede controlar su cobertura, dependiendo de la cantidad que se aplique.

-       En barra: es un producto ligero y cubre mucho, por lo que resulta más adecuado para la noche y en temporada invernal.

-       Mousse: es una textura que se transforma en espuma gracias a su difusor. Es muy ligera y es perfecta para las pieles jóvenes.

-       En polvo: evitan el desplazamiento del color y los brillos. Es una mezcla de maquillaje y polvos que se aplica con una esponjita de manera sencilla.

Además de realizar una buena elección, también es importante la aplicación del mismo sobre tu rostro.

Debes comenzar a aplicarlo por la zona central, colocando una pequeña cantidad en la frente, nariz, barbilla y pómulos. Posteriormente, debes difuminar el producto hacia los laterales y hacia el cuello.

Los maquillajes de hoy en día son fórmulas muy sofisticadas, que hidratan, nutren, reafirman, corrigen y actúan mientras están sobre nuestra piel. La oferta del mercado es inmensa, por eso conviene realizar una búsqueda más exhaustiva.

Además, el 50% del resultado final dependerá del estado en que se encuentre la piel, por lo que antes debe exfoliarla para conseguir un aspecto uniforme e hidratarla para evitar que se cuartee la base de maquillaje.