Con la llegada de la primavera ya se acerca el buen tiempo y es hora de empezar a proteger la piel del sol. Ha quedado obsoleto el concepto de que estar moreno es sinónimo de salud, ya que la exposición al sol es verdaderamente peligrosa. Tampoco hay que renunciar a tener un bonito color de piel si se hace caso a los consejos de los especialistas para no correr ningún riesgo. 

La exposición prolongada al sol puede causar a corto plazo, enrojecimiento y quemaduras, irritación ocular y reacciones alérgicas y, a largo plazo la amenaza más importante es la del cáncer de piel.

Los rayos UV pueden provocar cáncer de piel, fotoenvejecimiento, arrugas y manchas, por eso, hay que hacer uso frecuente de un buen protector solar que contenga sustancias químicas o barreras físicas que, bien aplicadas, disminuyan los efectos dañinos del sol.

Para elegir el protector solar adecuado, hay que tener en cuenta tiene que ser eficaz para frenar la radiación ultravioleta A y B. Debe contener agentes químicos que absorban esta radiación y agentes físicos que la reflejan.

Si tu piel es clara y enrojece rápidamente, el factor de protección deberá ser más alto. Ten en cuenta que la piel del rostro y del escote es más sensible, por lo que precisan factores de protección más altos. Utiliza un protector solar potente, y nunca menor de 15 FP. 

Por último, no olvides que la exposición al sol es permanente y en los días nublados también hay que proteger nuestra piel ya que las nubes solo bloquean un 10 ó 20% de la radiación. El riesgo de sobreexposición es mayor  al sentir menos calor. 

Desde Farmacia Ana Llusar te recomendamos utilizar Anthelios de La Roche Posay, un protector solar facial reforzado contra la radiación UVA/UVB que no posee ni fragancia ni parabenos. Además, posee color para dar un aspecto más natural, no graso y radiante para piel normal y mixta.

Anthelios de La Roche Posay previene la intolerancia solar, la fotosensibilidad producida por los medicamentos, la máscara del embarazo y las manchas pigmentarias. Además, también protege del envejecimiento cutáneo prematuro, del daño celular a largo plazo y de las quemaduras solares, reacciones de la piel y del daño celular provocado por la radiación UV.